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DIARIO PAGINA 12 |
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ABORTO
Por sin -autor
Quedó firme el
fallo de la Suprema Corte bonaerense que dio vía libre a la
realización de un aborto terapéutico, en el caso de una mujer cuya
vida corría riesgo si su embarazo llegaba a término. La mujer tiene
35 años y problemas cardíacos severos. Por ese motivo, una junta
médica del Hospital Evita consideró necesario un aborto terapéutico,
contemplado en el Código Penal. Aunque el Comité de Bioética de ese
centro de salud también se pronunció en ese sentido, los médicos
exigieron a la paciente una autorización judicial para realizar la
intervención. Tras el aval de la Corte, ayer venció el plazo
previsto para la presentación de un nuevo recurso de apelación.
Según trascendió, la mujer no está internada y se estudia si se
realizará un aborto o una inducción al parto, dado que ya se cuentan
casi veinte semanas de gestación. Por su parte, el arzobispo de La
Plata, Héctor Aguer, opinó que los jueces de la Corte “han incurrido
en una grave responsabilidad ética y jurídica. Que Dios y la Patria
se lo demanden”, reclamó en un comunicado titulado “Permiso para
matar”. “En ningún caso la Iglesia ha enseñado jamás que la vida del
niño deba ser preferida a la vida de la madre, pero tampoco es
posible privilegiar la vida de la madre como si el niño por nacer
fuera menos valioso.”
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DIARIO LA NACIÓN |
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Caso polémico: el
fallo que permite interrumpir el embarazo quedó firme ayer
UNA PROPUESTA PARA EVITAR UN ABORTO
Una clínica privada reveló que sus especialistas cardiovasculares
quieren intentar
salvar la vida del bebe y de la madre
• La mujer ya no está internada en el
Hospital Evita de Lanús
• Padece, entre otras dolencias, una miocardiopatía dilatada
• Para la defensora oficial el ofrecimiento es "una nebulosa"
LA PLATA.- La sentencia de la Suprema
Corte de Justicia bonaerense en favor del aborto terapéutico de una
mujer de 35 años y con casi cinco meses de embarazo había quedado
firme a las 13 de ayer. Pero pocas horas antes, el director general
del Hospital Universitario Austral, José Luis Puiggari, y el
director médico de ese establecimiento, Eduardo Schnitzler, les
enviaron una nota a las autoridades del hospital Evita, de Lanús,
donde está internada la mujer, para ofrecerles, primero, una segunda
opinión del diagnóstico y, después, un tratamiento cardiovascular
para intentar que nadie muera: ni la madre ni el bebe.
Horas después, según fuentes sanitarias, el doctor Schnitzler se
comunicó con las autoridades del hospital de Lanús. Hasta entonces,
no hubo respuestas. Finalmente, a las 13, la sentencia en favor del
aborto terapéutico quedó firme. Mientras tanto, el posible nuevo
tratamiento para la mujer se manejaba en el más absoluto hermetismo.
Una calificada fuente del caso confió el dato a LA NACION, que más
tarde fue corroborado por la abogada de la mujer, Silvina Bardelli,
y por el director del Hospital Universitario Austral.
La defensora oficial dijo: "Es cierto. Hubo un ofrecimiento de una
clínica. Un ofrecimiento nebuloso. Es lo único que sé. Además, si
bien me mantengo en contacto porque quiero saber cómo evoluciona la
salud de la mujer, mi trabajo ya terminó".
Consultado por LA NACION, Puiggari afirmó: "No ofrecemos soluciones
mágicas, y de ninguna manera ponemos en duda la idoneidad del equipo
médico del hospital Evita, de Lanús. Sólo ofrecemos colaboración
para hacer un diagnóstico y aportar la opinión de nuestro equipo del
área de cirugía cardiovascular. Es un esfuerzo solidario para con la
paciente, el niño y los profesionales que la atienden", dijo el
director del Hospital Universitario Austral.
Desde esta unidad sanitaria se envió, además, un comunicado en el
que sostiene que "el Hospital Universitario Austral puso a
disposición del Hospital Interzonal de Agudos Evita sus equipos de
Cardiología y Cirugía Cardiovascular; con el fin de asistir a una
paciente de ese hospital que padece miocardiopatía dilatada con
deterioro severo de la función ventricular, episodios de
insuficiencia cardíaca descompensada y limitación de la capacidad
funcional, así como endocarditis bacteriana y arritmia crónica con
alto riesgo de morbilidad materno fetal, sumado a otros factores de
riesgo".
Entretanto, una secretaria del hospital Evita dijo a LA NACION:
"Llame el día lunes antes de las tres de la tarde, a la oficina de
admisión". En off the record, un médico del centro de salud dijo que
la mujer no estaba internada, y que la decisión de continuar, o no,
con el embarazo era de ella.
Desde el principio
El caso comenzó a tomar estado público cuando la mujer se presentó
ante la Justicia a pedir autorización para interrumpir el embarazo.
Eso le habían indicado en el hospital Evita, de Lanús, pese a que el
aborto terapéutico, según el artículo 86 del Código Penal, no es
punible. Los riesgos estaban probados, según los informes médicos:
la mujer tiene dos hijos, una niña de 13 años y un varón de cinco,
que nacieron en partos prematuros y estuvieron en incubadoras, contó
a LA NACION la doctora Bardelli.
Además, perdió dos embarazos. El 17 de mayo, el Tribunal de Familia
Nº 2 autorizó el aborto.
Pero el tutor ad litem y el asesor de menores que representaban al
bebe por nacer apelaron.
El caso -se dijo- llegó a la Corte, que rechazó los recursos
presentados por los representantes del feto. "El caso no debió
llegar a esta instancia. En todos estos meses, los médicos no le
cambiaron la medicación por sus enfermedades. Toma seis o siete
drogas que podrían afectar el embarazo. Pero no sabemos cómo está el
feto, no aparece en los informes", dijo la defensora oficial.
Según le dijeron a LA NACION, la mujer ya no está internada y
todavía no se le practicó el aborto terapéutico. Al cierre de la
presente edición la mujer embarazada tampoco se había comunicado con
las autoridades del Hospital Universitario, según aseguró Puiggari.
Por lo que la historia continúa abierta.
Por Ramiro Sagasti
De la Corresponsalía La Plata
Un embarazo complicado
Fines de febrero
• La concepción: la mujer quedó embarazada aproximadamente a fines
de febrero. Poco tiempo antes había perdido un embarazo. Era el
segundo aborto espontáneo, según fuentes judiciales. Sus hijos
vivos, una niña de 13 años y un varón de 5, nacieron en partos
prematuros.
29 de abril
• La presentación: con 11 semanas de embarazo, la mujer se presentó
ante el Tribunal de Familia Nº 2 de Lomas de Zamora. Los médicos del
hospital Evita, de Lanús, le habían pedido que solicitara una
autorización judicial para poder practicarle un aborto terapéutico.
La defensora oficial Silvina Barbelli fue designada para representar
a la mujer. Se nombró como tutor ad litem del feto a Axel Nacher, y
el asesor de Menores e Incapaces Angel Villadeamigo se hizo cargo
del caso.
17 de mayo
• Planteo de nulidad: el mencionado Tribunal de Familia autorizó el
aborto terapéutico. Los representantes del bebe por nacer
presentaron un planteo de nulidad y dos recursos de inaplicabilidad
de la ley.
24 de junio
• Ante la Corte: el caso llegó a la Suprema Corte de Justicia
bonaerense. El lunes 27, el presidente del máximo tribunal
provincial, Héctor Negri, convocó a una sesión de acuerdo
extraordinario para resolver el caso.
Por seis votos contra tres, la Corte rechazó los planteos de Nacher
y Villadeamigo por lo que aceptó que se practique un "aborto
terapéutico".
29 de junio
• Apelación: el miércoles, la Corte fijó, debido a la urgencia, un
plazo de 48 horas para apelar y otras 48 horas para que la otra
parte revisara la medida.
1° de julio
• Sentencia firme: ayer, a las 13, la sentencia quedó firme. Nadie
había recurrido el fallo. el aborto terapéutico estaba autorizado.
Al mismo tiempo, el Hospital Universitario Austral se ofrecía para
brindar una segunda opinión y, eventualmente, un tratamiento para
intentar salvar las dos vidas: la de la madre y la del hijo por
nacer, que ya cursa la semana 20a.
Link corto:
http://www.lanacion.com.ar/717944
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Editorial I
ABORTO: LA EXCEPCIÓN NO HACE LA REGLA
La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires acaba
de pronunciarse en una causa sobre lo que se conoce como aborto
terapéutico, contemplado en el Código Penal desde hace años como una
de las excepciones en las que el aborto no es punible. Nos referimos
al supuesto en que el aborto es practicado para evitar un peligro
para la vida o la salud de la madre que no puede ser evitado por
otros medios. Requiere imprescindiblemente el consentimiento de la
mujer y que el profesional que dictamina sobre su salud y practica
la intervención sea un médico diplomado.
Cuando no se trata de los casos de excepción previstos por la ley,
el aborto pasa a ser un delito, y los médicos y demás profesionales
del arte de curar son punibles con diversas penas que varían en
gravedad según se cuente o no con el consentimiento de la mujer.
Por lo tanto, el caso que algunas organizaciones de derechos humanos
y el Ministerio de Salud agitan ante la opinión pública como si
fuese la regla general, o un avance en materia de legislación
abortista, no reviste carácter de tal.
Si el riesgo para la vida de la madre era real y si los médicos así
lo dictaminaron, el caso judicial no existió y nunca debió llegar a
la Justicia, pues la madre y los profesionales no necesitaban
autorización del juez para obrar como querían obrar. Si todo aquello
que no está prohibido por las leyes está permitido, según el sabio
precepto constitucional, con mucha mayor razón se puede afirmar que
cualquier persona está plenamente autorizada para hacer aquello que
la ley declara expresamente que no es punible.
El caso que nos ocupa tampoco guarda relación alguna -como
intencionalmente se ha querido interpretar- con la reciente
sentencia que el mismo alto tribunal bonaerense pronunció con
anterioridad en un caso de anencefalia, malformación que
prácticamente resta toda viabilidad al niño por nacer, pues en esa
oportunidad se autorizó el adelantamiento de un parto de más de 8
meses de gestación por medio de una cesárea. En ese caso se hizo
nacer al bebe, que murió a las pocas horas. No se trató entonces de
un aborto ni se suprimió la vida de nadie. El respeto al sagrado
derecho constitucional a la vida fue plenamente preservado.
Desde el punto de vista ético, se podrá discutir si es legítimo o no
hacer una elección entre salvar la vida de la madre o la del hijo,
y, ante esta disyuntiva, elegir cuál de estas dos vidas debe
privilegiarse. La doctrina clásica en la materia dice que el deber
del médico es tratar de salvar a ambos, utilizando todas las
técnicas que brindan la ciencia y el arte de curar.
Lo que no resulta aceptable, como se ha pretendido, es utilizar un
caso de excepción que, discutible o no, ha sido claramente reglado y
resuelto por nuestra ley penal, con el objeto de ampliarlo y
extenderlo, como pretende el Ministerio de Salud, a otros casos en
los que no existe un real dilema ético. Lo que sí tendría que hacer
dicho ministerio es asegurarse de que los institutos médicos sean
claros y fundados en sus dictámenes sobre el riesgo para la vida de
la madre, garantizando el pleno respeto a la libertad de conciencia
de aquellos médicos que ponen sus creencias, sus convicciones
personales y su ética profesional por encima de la ley, y no desean
prestarse a prácticas abortivas que violentan su conciencia.
El debate ético o doctrinario debe ser bienvenido cuando se trata de
cuestiones que afectan lo más sagrado de la condición humana. Pero
no deberíamos abrir controversias judiciales para discutir aquello
que la ley ha resuelto ya con toda claridad.
Link corto:
http://www.lanacion.com.ar/718083 |
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DIARIO CLARIN |
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DERIVACIONES
DE UN CASO RESUELTO FAVORABLEMENTE POR LA CORTE BONAERENSE
Los obispos,
preocupados por una eventual despenalización del aborto.
Temen
que el tema se termine zanjando en la Corte Suprema de Justicia. Y
creen que allí es mayoritaria una opinión favorable a permitir su
práctica.
Sergio Rubin
Si la Iglesia fuese un sindicato, podría
decirse que los obispos se encuentran en estado de alerta y
movilización. ¿Por qué?: los religiosos están convencidos de que en
los próximos meses se producirán intentos por diversos caminos
para despenalizar el aborto o, cuanto menos, ampliar las
causales legales de su práctica. Sus miradas apuntan centralmente a
la Corte Suprema por dos razones: porque existiría en el alto
tribunal una cómoda mayoría favorable a avanzar en la legalización y
porque sólo una interpretación jurídica podría "hacer tabla rasa" de
las actuales normas que las prohíben o acotan.
La decisión esta semana de la Suprema Corte de
la provincia de Buenos Aires de dar luz verde para que se le haga un
aborto terapéutico a una mujer con grave riesgo cardíaco fue la
última fuente de intranquilidad entre los obispos. No tanto
por el hecho en sí mismo —ciertamente, muy grave para la moral
cristiana, pero previsto en la legislación argentina—, sino por las
eventuales derivaciones judiciales que podría tener. Y por la
bandera que, a su juicio, hicieron del caso los sectores favorables
a la despenalización del aborto, procurando "ir creando un ambiente
de aceptación en la sociedad".
La inquietud en materia judicial era la
siguiente: que el caso terminara aterrizando en la Corte Suprema de
Justicia de la Nación y ésta optara por un criterio amplio y
generoso sobre las posibilidades legales de practicar un aborto.
Salvo de Antonio Boggiano —hoy suspendido— y de Augusto Belluscio
—quien ya anunció su renuncia—, contrarios al aborto, los obispos
tienen serios interrogantes sobre el modo en que votarían en este
tema los siete restantes miembros. No faltan algunos que creen que
los siete se inclinarían por avanzar en la despenalización.
Con todo, fuentes de la Defensoría de Menores
bonaerense —donde un miembro promovió la salvaguarda del feto—
aseguraban que el pronunciamiento del alto tribunal provincial no
sería llevado a la Corte Suprema de la Nación. "El paso del tiempo
agravaría las cosas", decían. Queda, sin embargo, para los obispos
la nueva estocada de los sectores abortistas, que se suma a la
consideración que pidieron en el reciente caso de una joven jujeña
que mató a su bebé concebido, según ella, como consecuencia de una
violación.
En este sentido, el dato más irritante para la
Iglesia es la posición del ministro de Salud. Ginés González García
consideró "una buena noticia" el fallo de la Corte
bonaerense, aunque aclaró que el caso nunca debió llegar a la
Justicia porque la ley que permite el aborto terapéutico es clara.
González García fue más allá y celebró que crezca el debate sobre el
tema con vistas a la despenalización. Muchos obispos no entienden
cómo el presidente Néstor Kirchner, contrario al aborto, consiente
la actitud de su ministro.
Pero el mayor desafío para la Iglesia pasa por
la ratificación en el Senado de un protocolo adicional de la
Convención contra la Discriminación de la Mujer de la ONU que, según
los religiosos, permitiría que una mujer a quien no se le permite
practicarse un aborto denunciara internacionalmente esta situación
como discriminatoria porque vulneraría sus derechos reproductivos.
De nuevo, esto podría aterrizar en la Corte Suprema, que pediría
respetar los pactos internacionales.
http://www.clarin.com/diario/2005/07/03/elpais/p-01501.htm
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